Hasta los comunistas ahora rezan por Cuba


 La publicación de una misa especial “por la paz y el desarrollo de Cuba” celebrada en el Vaticano ha dejado una imagen políticamente insólita: después de décadas de ateísmo oficial, persecución religiosa y marxismo militante, ahora el aparato propagandístico cubano parece aferrarse también a la fe divina para intentar sobrevivir al colapso económico y político de la isla.

El acto fue divulgado por Cubadebate, medio oficialista que presentó la ceremonia religiosa como una respuesta espiritual ante el “recrudecimiento de amenazas de Estados Unidos”.

La escena tiene una carga simbólica difícil de ignorar. El mismo sistema que durante décadas expulsó sacerdotes, marginó creyentes, prohibió la religión en espacios oficiales y convirtió el ateísmo en doctrina revolucionaria, ahora celebra misas, agradece gestos del Vaticano y multiplica llamados a la oración por Cuba.

En redes sociales, muchos cubanos reaccionaron con ironía ante la noticia. “Ahora sí apareció Dios”, comentaban algunos usuarios, mientras otros recordaban que durante años pertenecer a una iglesia podía cerrar puertas universitarias, políticas o laborales dentro del país.

La relación entre el castrismo y la Iglesia Católica ha pasado de la confrontación abierta en los años sesenta a una convivencia pragmática marcada por intereses mutuos y mediaciones políticas. Pero el contexto actual parece distinto: Cuba atraviesa una de las peores crisis económicas de su historia reciente, con apagones masivos, escasez extrema y crecientes tensiones sociales.

Quizás por eso la imagen resulta tan llamativa para muchos cubanos: después de décadas prometiendo que el paraíso socialista estaba a la vuelta de la esquina, ahora hasta los comunistas parecen estar encendiendo velas y mirando hacia el cielo.

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