Flaco Quítate


“¡Flaco Quítate!!!” Parece más un juego de muchachos inventando acrobacias, que un ejercicio militar para enfrentar el Delta Force. Excepto los pinchos grandes, todos los militares de la isla de Cuba están desnutridos y con un déficit moral, que basta lanzar una caja con carne y chocolates desde un avión para que se rindan. “Materiales para reír”, así podrían titularse perfectamente estos ejercicios militares que el régimen cubano intenta vender como demostración de fuerza en medio del colapso nacional.

El famoso grito de “¡Flaco, quítate!” ya entró oficialmente al patrimonio humorístico de Cuba después de que un video de las recientes maniobras militares se volviera viral en redes sociales. En las imágenes aparecen varios soldados improvisando saltos, carreras y movimientos tácticos que parecen ensayados entre apagón y apagón, con más espíritu de juego escolar que de entrenamiento combativo serio.

Mientras la televisión cubana seguramente imaginaba música épica, banderas ondeando y un mensaje de resistencia antiimperialista, internet hizo lo suyo y convirtió la escena en una competencia internacional de memes. La supuesta preparación militar terminó pareciendo un casting desesperado para una versión tropical de Locademia de Policía.

Lo más demoledor del video no es siquiera la precariedad del ejercicio, sino el evidente deterioro físico de muchos de los participantes. Uniformes gastados, rostros agotados y cuerpos consumidos por la misma crisis alimentaria que golpea al resto del país. La única fuerza verdaderamente entrenada en Cuba parece ser el hambre.

Y aun así, el aparato propagandístico insiste en presentar estas maniobras como preparación defensiva frente a Estados Unidos. Uno mira las imágenes y no sabe si están entrenando para una invasión militar o para alcanzar el último muslo de pollo que apareció en la shopping de Centro Habana.

Las redes sociales hicieron el resto. “Operación Croqueta Táctica”, “Brigada Yogurt de Soya” y “Comando Picadillo Extendío” son apenas algunos de los nombres con que los cubanos bautizaron estas escenas que terminaron provocando más carcajadas que miedo.


Compartir:  

Comentarios