Alex Saab vuelve a manos de EE.UU.

Foto: AP Photo/Ramsey Cardy

La deportación de Alex Saab a Estados Unidos por parte del gobierno venezolano ha provocado un terremoto político en Caracas y reactivado uno de los expedientes de corrupción más delicados vinculados al chavismo. El empresario colombiano, señalado durante años por Washington como presunto testaferro de Nicolás Maduro, aterrizó este sábado en Miami bajo custodia estadounidense, según confirmaron Reuters, AP y el diario español El País.

La medida representa un giro radical respecto a la postura que mantuvo el chavismo durante años. Saab había sido defendido públicamente por Maduro, quien lo convirtió en símbolo político tras su arresto en Cabo Verde en 2020 y posterior extradición a Estados Unidos en 2021. En 2023, la administración Biden lo liberó mediante un intercambio de prisioneros y Caracas lo recibió como un héroe político.

Sin embargo, el escenario cambió drásticamente tras la captura de Maduro en enero de 2026 y el ascenso del gobierno encabezado por Delcy Rodríguez. Reuters reveló que Saab había sido detenido discretamente en Caracas en febrero durante una operación conjunta entre autoridades venezolanas y estadounidenses. Desde entonces, su paradero permanecía bajo absoluto hermetismo.

El Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME) justificó la deportación alegando que Saab enfrenta procesos por corrupción, lavado de dinero y otros delitos en Estados Unidos. Fiscales estadounidenses lo consideran pieza clave en las tramas financieras vinculadas al programa CLAP, operaciones petroleras y presuntos mecanismos de lavado internacional.

Analistas y sectores de la oposición venezolana consideran ahora que Saab podría convertirse en uno de los testigos más comprometedores para el antiguo círculo de poder chavista. El temor dentro del régimen radica en la enorme cantidad de información financiera y política que el empresario habría manejado durante más de una década como operador internacional del madurismo.

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