La muerte de Javier Alejandro Freyre Valdés, un joven trabajador por cuenta propia de apenas 29 años, ha provocado conmoción entre familiares, amigos y vecinos, quienes denuncian presuntas negligencias médicas y la grave crisis que atraviesa el sistema de salud en Cuba.
Según testimonios de personas cercanas, Javier comenzó a presentar un rápido deterioro físico en los últimos días. Se encontraba extremadamente delgado, sin apetito y con un fuerte agotamiento. De acuerdo con sus allegados, el diagnóstico de hepatitis habría sido realizado únicamente mediante un análisis de orina, debido a la supuesta falta de reactivos y medios para realizar estudios más completos.
Amigos y familiares aseguran que intentaban gestionar con urgencia un ultrasonido en Cienfuegos, ya que en Ciego de Ávila —según denuncian— no existían condiciones para realizar el examen y debían esperar hasta el lunes para intentar acceder al procedimiento médico.
Un amigo cercano relató que hablaba diariamente con Javier y que incluso le compró pollo para que pudiera alimentarse con comida hervida, pues apenas toleraba algunos alimentos. La mañana de su fallecimiento, su madre logró darle apenas dos cucharadas de puré con pollo antes de que volviera a acostarse debido al cansancio y la falta de fuerzas.
Horas más tarde, el joven sufrió una repentina crisis de salud y fue trasladado al hospital. Según relatan familiares, murió en brazos de su padrastro poco después de llegar al centro médico. La versión ofrecida habría sido un paro respiratorio, aunque allegados consideran “muy extraño” todo lo ocurrido y cuestionan si la falta de exámenes y diagnósticos oportunos pudo influir en el desenlace fatal.


Comentarios
Publicar un comentario