Los Escolapios exigen al régimen cubano la devolución de su histórico colegio y convento en Guanabacoa


La orden religiosa de los Padres Escolapios en Cuba exigió públicamente al gobierno cubano la devolución inmediata de su antiguo convento y colegio en Guanabacoa, La Habana, denunciando el avanzado estado de deterioro, abandono y saqueo que sufren ambos inmuebles tras más de seis décadas bajo control estatal. 

Los Escolapios sostienen que las edificaciones fueron confiscadas por el gobierno revolucionario en 1961 durante el proceso de nacionalización de escuelas y propiedades pertenecientes a la Iglesia Católica impulsado por Fidel Castro. Según la denuncia, el abandono prolongado por parte de las autoridades terminó provocando graves daños estructurales y un progresivo saqueo del patrimonio arquitectónico e histórico del lugar.

En el comunicado los religiosos responsabilizan directamente a las autoridades municipales de educación y al gobierno local de Guanabacoa por haber ignorado durante años las advertencias sobre el deterioro del inmueble. También denuncian la “inacción criminal” y el silencio burocrático del aparato estatal mientras continúan los robos y el deterioro de una propiedad considerada parte importante de la memoria histórica de la comunidad.

Los Padres Escolapios aseguran además haber trabajado durante meses intentando recuperar ambos espacios para restaurarlos y devolverles su función educativa y social original. “No es solo un reclamo religioso”, afirman, sino también una defensa de la identidad histórica y cultural de Guanabacoa.

La historia de los Escolapios en Cuba se remonta al siglo XIX. La orden fundada por San José de Calasanz llegó oficialmente a Guanabacoa en 1857 y desarrolló una importante labor educativa en la isla hasta las confiscaciones masivas ejecutadas por el gobierno revolucionario tras 1959. El colegio de Guanabacoa llegó a convertirse en una de las instituciones docentes religiosas más conocidas de la zona oriental de La Habana.

La publicación de esta denuncia coincide además con un contexto donde diversas congregaciones religiosas y sectores patrimoniales han comenzado a reclamar mayor protección para inmuebles históricos deteriorados en Cuba en medio de la crisis económica, la falta de mantenimiento estatal y el progresivo colapso de numerosas edificaciones históricas del país.


 

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