El Día de las Madres en Cuba: celebrar entre apagones, escasez y desesperanza


Este segundo domingo de mayo, mientras gran parte del mundo celebra el Día de las Madres entre flores, reuniones familiares y regalos, miles de madres cubanas enfrentan una realidad marcada por la escasez, el agotamiento y la incertidumbre diaria.

En la isla, muchas madres pasan horas haciendo colas para conseguir un poco de comida, medicinas o productos básicos inexistentes en las tiendas. Otras deben cocinar con leña ante la falta de gas, soportar apagones de más de diez horas y lidiar con hospitales sin recursos donde atender a sus hijos o familiares enfermos se convierte en una odisea.

La crisis económica también ha fracturado innumerables familias. Miles de madres viven separadas de sus hijos emigrados, mientras otras sobreviven gracias a remesas enviadas desde el exterior. El fenómeno migratorio ha dejado hogares vacíos y abuelas criando nietos en medio de una profunda crisis social.

A ello se suma el deterioro del sistema educativo, el colapso del transporte público y los bajos salarios, que obligan a muchas mujeres a multiplicarse entre trabajos informales, cuidados familiares y tareas domésticas para intentar sostener a sus hogares.

También existen madres cubanas que enfrentan otro dolor: tener hijos presos, emigrados o desaparecidos en rutas migratorias. Algunas continúan denunciando detenciones, falta de derechos y condiciones precarias dentro de las cárceles cubanas.

Pese a todo, millones de madres en Cuba continúan levantándose cada día para sostener a sus familias en medio de una de las etapas más difíciles que ha vivido el país en décadas. Este Día de las Madres, más que regalos, muchas sólo piden electricidad, alimentos, medicinas y un futuro menos incierto para sus hijos.

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